Elecciones

Elecciones como sea, no…

Por Andrés Velásquez

Esta semana el llamado G4, y algunos otros partidos a nombre de la Plataforma Unitaria anunciaron su participación en las elecciones regionales convocadas por el régimen para noviembre.

Como demócrata respeto el derecho de cada quien a decidir su posición, pero me siento con la obligación de hacer algunas precisiones de cara a los venezolanos y a la comunidad internacional que apoya la causa de la lucha democrática en Venezuela: este anuncio para nadie resulta sorpresivo, todo el país sabe que desde hace meses se están promoviendo candidaturas, y proponiendo las llamadas maquetas de candidatos por lo que esta declaración solo formalizó lo que era un secreto a voces.

En política la credibilidad es un valor superior INNEGOCIABLE, y la coherencia es un activo sin el cual se pierde fácilmente y con sobradas razones la confianza, el respeto y el respaldo de la gente, por lo que partiendo del fundamento de esos valores y activos que en política -al menos para mí- marcan el rumbo del accionar, tengo la responsabilidad de RATIFICAR la posición de La Causa R, de no convalidar esta nueva farsa electoral.

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Y es que desde hace meses veníamos proponiendo a lo interno, abordar el debate sobre participar o no EN UNIDAD en este proceso y viendo que esto no estaba siendo posible, el pasado 19 de julio nosotros desde La Causa R hicimos pública nuestra posición de NO participar en las elecciones del 21 de noviembre, por lo cual ante el país queda claro que en esta decisión de participar anunciada por el G4 no hay UNIDAD, ni esa decisión es de la Plataforma Unitaria porque a lo interno, esa definición nunca se concretó y además falta a todos los acuerdos que si habíamos suscrito para desalojar a la dictadura del poder que usurpa, restablecer la democracia y recuperar al país.

Nuestra decisión de NO participar no es un capricho, ni significa de ninguna manera abandonar la lucha o rendirse, por el contrario DESCONOCEMOS este proceso por razones que venimos sosteniendo y defendiendo desde 2018 cuando Maduro se auto eligió en un proceso fraudulento en el que la mayoría de los venezolanos no participó, razón por la que más de 60 países lo desconocen por su ilegitimidad de origen y desempeño.

Y ante los alegatos de defender espacios, luchar por el voto (voto que no elige y con pruebas en mano lo demostré en el estado Bolívar) que debemos volver a la política, que participar es una herramienta de movilización de los ciudadanos, que se están escuchando las legítimas aspiraciones de líderes y activistas regionales, locales, solo pregunto ¿Qué pasó? ¿Ahora estamos en el mundo al revés? y ¿todas esas “razones” están por encima del interés nacional? No puede haber ningún interés personal, particular (incluso por legítimo que éste pueda ser) por encima del país, la libertad y el rescate de la democracia. Por eso la gente no cree, y tiene razón.

¿De qué sirven o qué resuelven un puñado de gobernaciones o alcaldías ante la compleja crisis humanitaria que padecemos los venezolanos? El 22 de noviembre, después de las elecciones ¿amaneceremos sin presos políticos? ¿con justicia independiente? ¿con libertad?: NO.

Hace dos días en una interesante conversación por RCR750 con el Profesor Miguel Ángel Martínez Meucci (Dr. en Conflicto Político y Pacificación), este nos alertaba sobre la importancia de “entender que solo una elección presidencial o un revocatorio conducirían toda la voluntad popular a decidir sobre el mandato de Maduro, y como eso representaría perder el poder, para el régimen esto jamás ha estado planteado”.

Y explicaba que “a veces pensamos que la calidad de unas elecciones depende de las condiciones y por supuesto que eso es muy importante, pero la participación electoral tiene que ver más con la credibilidad del liderazgo político y con la credibilidad de la situación en general y creo que parte importante de la situación actual tiene que ver con la pérdida de credibilidad de buena parte de los liderazgos políticos, tanto del chavismo como de la oposición, precisamente porque en la medida que se acepta ir a unas elecciones que no son verdaderas elecciones, porque la gente no puede elegir, o eligen entre un margen muy estrecho de figuras que están todas controladas por el chavismo, en esa medida, se pierde credibilidad y los ciudadanos difícilmente van a votar en un proceso en el cual no cree”.

“Aquí se requiere un proceso de construcción de confianza de la ciudadanía en su clase política y esto solo es posible con la defensa de unas condiciones que generen confianza. No se pueden suscribir acuerdos o participar en procesos que no mejoran la situación de los venezolanos, es suicida para la oposición, y si el liderazgo político pierde la credibilidad, pierde todo. Puede tener una Alcaldía sin recursos con el nombre en la puerta que dice alcaldía pero no va a tener la confianza del ciudadano”, explicó Martínez Meucci.

“Lo que estamos viendo en el siglo 21 son regímenes que hacen elecciones, nombran Corte Suprema, Parlamento, etc., pero que realmente no dejan operar las reglas de la democracia y por eso son dictaduras más eficaces. El riesgo de tolerar regímenes que no son democráticos y pensar que se puede vivir con elecciones que no son reales, porque esto las hace más potables.

Es muy peligroso, aceptar coexistir con este tipo de regímenes es peligroso porque estamos abriendo la puerta a que hoy es Venezuela, Nicaragua, pero puede extenderse por toda la región, y ahí tenemos el caso de Cuba, que la región aprendió a convivir con una dictadura, y ahora después de más de 60 años ni siquiera se toma la molestia de presionar para que se produzca un cambio político”, agregó Martínez Meucci.

“En Venezuela estamos viendo la presión hemisférica para un cambio político y hay que dejar claro una cosa: la idea no es oponerse a ir a una elecciones, eso sería insensato, el punto es que no se puede aceptar cualquier tipo de condiciones. No podemos comportarnos exactamente igual ante unas elecciones verdaderas y ante unas elecciones fraudulentas, tiene que haber un cambio de conducta, un cambio en nuestra posición ante un proceso que es fraudulento, porque si nos comportamos exactamente igual que ante unas elecciones normales y saludables, estamos deponiendo automáticamente todas las causas de la lucha por la democracia”.

Concluyó Martínez Meucci y lo suscribimos, porque hoy herramientas democráticas como las elecciones están siendo usadas para pulverizar las democracias desde adentro. Hacer elecciones no garantizan la democracia y en Venezuela eso lo tenemos que tener muy claro, (hemos tenido 28 elecciones en 22 años) porque sino esta desgracia podría ser para siempre.

Escrito para Caraota Digital

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