Parques naturales

En Venezuela existe una violación constante y sistemática en los parques naturales

Cada 24 de agosto se celebra una fecha que centra su atención en los Parques Naturales, espacios que en Venezuela se encuentran dentro del Área Bajo Régimen de Administración Especial (Abrae), y cuyo manejo corresponde al opacado Instituto Nacional de Parques (Inparques), organismo adscrito al invisible e inoperante Ministerio para el Ecosocialismo, del régimen de Nicolás Maduro.

Este día es propicio para hacer un llamado a la protección y preservación de estas áreas, donde existen especies únicas en el mundo, además de la mayor extensión de recursos naturales, hídricos, con una gran diversidad biológica que además es un plus para el desarrollo turístico del país; pero al ser espacios que son garantía de vida, estamos en la obligación de evitar su desaparición.

¿En Venezuela se cumplen estos requisitos? No.

La destrucción de las zonas naturales podría llegar a tener unas consecuencias devastadoras para todos los seres vivos. Por ello la importancia de saber cuidar la naturaleza y utilizar adecuadamente nuestras áreas naturales. Los requisitos exigidos para que un parque sea considerado como Parque Natural son:

– Sea una superficie suficientemente amplia.

– La intervención del hombre sea lo menos posible, sea mínima.

– El estado de las instalaciones que allí se encuentran estén en magnífico estado de conservación.

Acciones ilegales

En Venezuela, lo que existe es una violación constante y sistemática en los parques naturales. En los estados Amazonas, Bolívar, Delta Amacuro y Falcón, el régimen ha promovido acciones ilegales como el tráfico de madera, la tala de árboles y actividades mineras en los parques nacionales Médano de Coro y Canaima, en el Área Boscosa Pedernales y en el monumento Piedra La Tortuga.

Los 37 monumentos naturales están afectados en su infraestructura, bien sea por falta de mantenimiento, tala indiscriminada e invasiones que afectan las nacientes de los ríos y podría agravar el desabastecimiento de agua.

En el Arco Minero del Orinoco, el régimen está devastando 111.843,70 km2 comprendidos entre los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro, por la incesante y total desforestación y acciones mineras criminales en el Parque Nacional Canaima, cuando en el 2016, el régimen Nicolás Maduro autorizó la explotación de coltán, oro y diamante. Dicha acción ha sido rechazada por organizaciones ambientales que consideran, se está ejecutando un impacto negativo de esa explotación en un área que también es Patrimonio Natural de la Humanidad.

Además de la contaminación a la principal fuente de agua del estado Bolívar y parte del territorio venezolano, así como al ecosistema del Parque Nacional Canaima. Esta actividad promovida por la dictadura ha provocado la instalación de grupos de crimen organizado que han hecho de la minería un negocio lucrativo pero violento.

El Parque Nacional Waraira Repano, mejor conocido como El Ávila, principal pulmón vegetal de Caracas está muy deteriorado y es víctima de nuevas construcciones, totalmente ilegales de viviendas para los enchufados, quienes aseguran tener privilegios de vivir en una zona “protegida”.

En el monumento Piedra La Tortuga, la empresa estatal Corpoamazonas construyó y puso en funcionamiento una planta de procesamiento de asfalto a pesar de la negativa del Ministerio de Ambiente, además de no contar con el debido estudio de impacto ambiental ni la permisología correspondiente.

Además, se ha evidenciado en este monumento una entrada ilegal de vehículos que sirve para la extracción ilegal de madera y palma de cucurito, así como para el contrabando de mercancía.

En los Médanos de Coro, estado Falcón, se construyeron dos proyectos que carecen de documentación de soporte y permisología por parte del Instituto Nacional de Parques, en el Paseo Monseñor Iturriza, en los Médanos de Coro. Los mismos son el Parque Divino Niño y la Plaza Magglio Ordóñez.

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación, Venezuela es el décimo país con mayor pérdida anual de bosque, pues la crisis económica, social y política generada por el régimen de Nicolás Maduro, está afectando seriamente la riqueza natural de uno de los países más biodiversos. El desastre causado en los últimos años es de proporciones dantescas y preocupantes, con políticas dirigidas a un ecocidio generalizado en una de las zonas que debieran ser las más protegidas.

El régimen ha demostrado no tener interés por los espacios naturales del país.  Al contrario, el desprecio por la defensa ambiental es tan grande, que eliminó el Ministerio del Ambiente, pues su único objetivo con el único es obtener las riquezas naturales de Venezuela.

Desde La Causa R seguiremos denunciando las atrocidades y crímenes cometidos por esta dictadura, que está acabando no solo con los venezolanos, sino con el país entero.

 

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