Venezuela

La lealtad es con Venezuela

Por Andrés Velásquez

En los últimos meses he estado recorriendo el país junto a Alfredo Ramos, intercambiando puntos de vista con la gente, escuchando, recogiendo opiniones, exponiendo también nuestras ideas y sobre todo explicando el contenido y alcance del Acuerdo Integral de Salvación Nacional, si este llegara a concretarse.

Por tanto siento la obligación y la responsabilidad de abordar el tema con la misma honestidad con que la hemos venido apoyando con absoluto desprendimiento esta propuesta por considerar que la lealtad -al menos la nuestra-, sólo es con el país y todos los venezolanos.

Una vez que explicamos -en asambleas- de qué se tratan los planteamientos que se hacen en el Acuerdo de Salvación, la gente muestra su aprobación y comprende que esa sería una solución válida y de fondo pero -también hay que decirlo- siempre asoman sus dudas en que esto se pueda alcanzar y la razón de esas dudas son siempre la amarga experiencia de los diálogos anteriores y el convencimiento -justificado- de que este régimen no está dispuesto a soltar el poder tan fácilmente.

Debo decir honestamente, que también compartimos las dudas de los ciudadanos, porque estas opiniones -totalmente sustentadas- que hemos recogido de la población, son también las nuestras y es imposible que no entendamos que 22 años de decepciones y expectativas no cumplidas son más que suficientes para dudar, porque es verdad el régimen siempre deslegitima y destruye cualquier intención de acuerdo que lo lleve a desalojar el poder que usurpa, dejando poco margen para ingenuidades o confianzas a ciegas.

Digo esto, porque para nadie es un secreto que hemos respaldado, apoyado y acompañado al Presidente Juan Guaidó en este esfuerzo, y por esa razón estoy obligado a presentar las cosas como son, sin generar falsas expectativas, aquí no hay nada escrito ni seguro, pero esta iniciativa sigue siendo parte del esfuerzo -a la que no renunciamos- por buscar una solución de raíz a la crisis venezolana.

Sobre todo ahora que se tiene respaldo y acompañamiento de la comunidad internacional para la búsqueda de esa solución definitiva a esta tragedia que vivimos y que además ya se ha convertido en una clara amenaza a la democracia en la región, en un grave problema continental, además del sufrimiento que representa para la población venezolana por hambre, pobreza, violación DDHH, crímenes de lesa humanidad, corrupción, torturas, violencia en todos sus niveles.

Debo aclarar por tanto, que este apoyo que hoy brindamos a este proceso no es un cheque en blanco y la visión que tengo de estas negociaciones es que deben arrojar resultados concretos a corto plazo, que se olvide Maduro de pretender estar mareando indefinidamente sin concretar nada que encamine la solución definitiva a la tragedia social institucional y política que vive Venezuela.

Por este país vale la pena todo esfuerzo que podamos hacer para superar esta desgracia y parar ya este sufrimiento, por lo que –al menos para nosotros- rendirse no es una opción y en cualquier escenario, incluso post México, seguiremos luchando sin descanso, porque nuestra lealtad es con Venezuela y eso, no es negociable.