Reforma judicial

¿Reforma judicial o legalización de la barbarie?
Por Andrés Velásquez

Recientemente Nicolás Maduro, hizo el anuncio que “hace falta una revolución judicial que estremezca, que sacuda, que transforme todo el sistema de justicia en el país”.

El anuncio pasó prácticamente desapercibido por el poco eco o importancia que se le dio en los ámbitos de opinión pública y en los predios políticos. Pero sin duda este tema por sí sólo reviste vital importancia porque precisamente la justicia es uno de los pilares fundamentales de todo sistema democrático.

Sería ingenuo -por decir lo menos- creer o pensar que Maduro está interesado en una reforma del sistema judicial de verdad, por el contrario, seguramente se está planteando la profundización del deterioro del prácticamente inexistente poder judicial, de mayor control político y de la indefensión ahora sí absoluta a la que estaríamos sometidos los venezolanos frente a la sistemática violación de los Derechos Humanos fundamentales, en todos los niveles y todas las instancias.

Acometer con seriedad una reforma judicial requiere de especialistas, doctores en derecho, de ciudadanos probos y de incuestionable autoridad ética y moral.

Pero queda claro que la tal reforma será para peor al designar por ejemplo a Diosdado Cabello y Cilia Flores, a la cabeza de la comisión encargada. ¿Qué sabe Diosdado (ascendido a Tte. de golilla) de estado de derecho, de leyes, de justicia?.

Diosdado es un sujeto que camina siempre contrario a la Ley, persiguiendo, amenazando, abusando de un poder que asume desdela ilegitimidad de origen y desempeño (porque hay días que asume de juez, otros de ministro de defensa, otros de presidente no sé de qué y así, va rotando roles como si de un multi juegos se tratara), y eso lo hace a la vista de todos, sin que nada pase.

Además asume a diario una actitud de mafioso, insultando y calumniando a quien se le antoja, en fin, a un sujeto despreciable como este, ¿se le puede creer que llevará adelante una reforma judicial apegada a la ley? Una que administre justicia independiente, real, que respete los debidos procesos y los derechos de los ciudadanos, sinceramente yo no lo creo.

De esta nueva “reforma judicial” puede salir cualquier disparate. Cada una de las anteriores reformas a lo largo de estas dos décadas pervirtió a fondo el sistema judicial: destituyeron jueces como les dio la gana, nombraron jueces a dedo, el 80% de los jueces son provisorios, aumentaron los magistrados del Tribunal Supremo para garantizarse el control político del máximo tribunal, impusieron la corrupción como moneda corriente en tribunales y en cárceles, y mediatizaron totalmente la administración de justicia hasta el último rincón del país.

Y todo fue un diseño premeditado desde la llegada de Chávez, en función del proyecto político hegemónico y de perpetuidad que tenían establecido y han ejecutado al pie de la letra. Sin justicia (real) no hay país, y está claro que Venezuela ya es tierra arrasada por el chavismo-madurismo, ahora vuelve y juega esta supuesta reforma del sistema judicial.

¿Qué podemos esperar de esto? Lo peor y lo digo desde la alarma y el escándalo que debe producir en todos que este régimen comunista perverso este –entre gallos y media noche- queriendo imponer por la vía de los hechos un adefesio, del que desde ya, luego de 22 años de despropósito en materia de aplicación de justicia, solo se puede esperar una mezcla letal entre tribunales de inquisición, paredones de fusilamiento moral, mazmorras de torturas, más tumbas, más tigritos, ahora “legales” y ante eso, los ciudadanos todos estaremos más indefensos que nunca.

Hay que estar muy atentos y alertas ante esta pretensión del régimen, porque de concretarse, el país podría convertirse en una especie de enorme campo de concentración, (sabemos que lo que hay hoy ya es inaceptable) pero definitivamente, este nuevo zarpazo presagia la vulneración, violación y liquidación de cualquier derecho.

Y aquí una advertencia para todos -incluso para los que hoy forman parte de la nomenclatura del régimen- si esta aberración jurídica (porque de legal no tendrá nada) avanza y se impone, todos, sin excepción estaremos literalmente, condenados a cadena perpetua.

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