Reforma judicial

La justicia para los venezolanos es innegociable

Por Andrés Velásquez

 

Faltando pocos días, tal vez horas, para que la Fiscal Bensouda de la Corte Penal Internacional presente su informe preliminar sobre Venezuela, los venezolanos estamos expectantes ante la posibilidad real de que se inicie juicio ante la CPI, por los crímenes de lesa humanidad cometidos por funcionarios del régimen, con nombres y apellidos, y así empezar a transitar un camino sólido hacia la justicia, paso primordial para la recuperación real de la democracia, la libertad y la reconstrucción del país.

 

Y es que después de 22 años de despropósito, de violencia, de represión, de persecución y muertes de tantos venezolanos a manos de este régimen perverso, nuestra exigencia de Justicia es un compromiso innegociable porque sin su aplicación, no tendremos ninguna condición para avanzar y mucho menos para reconstruir el país.

Justicia, verdad, memoria, reparación y garantía de no repetición es lo que esperamos todos los venezolanos, y como aquí está claro que no hay justicia independiente, sino que la “justicia” actúa como un brazo ejecutor del régimen, abogados venezolanos, ONG, familiares y víctimas han hecho un trabajo heroico, titánico, para denunciar, documentar, recaudar y presentar pruebas y testimonios tan irrefutables ante la justicia internacional que estamos a las puertas de que ésta actúe de pleno derecho contra individuos y personas (del régimen) que de forma sistemática y generalizada han cometido violaciones de DD.HH. al punto de cumplirse, -según declaraciones de la propia Fiscal Bensouda- todos los criterios para ser calificados como crímenes de lesa humanidad.

 

Han sido años de dolor, de impunidad, que han dejado en todos grabados en sangre los nombres, los rostros, las familias, de demasiados jóvenes (por ejemplo) que fueron asesinados solo por protestar exigiendo un país libre, protestando por rescatar una democracia que en la mayoría de los casos por sus cortas edades, ni siquiera conocieron, ni vivieron en ella, por eso en la memoria de todos quedó sellado nuestro compromiso con ellos para siempre, prohibido olvidar.

 

La CPI –explican los expertos- funciona como un tribunal penal internacional y en ella no se enjuician estados, ni responsabilidades colectivas, se juzgan a personas, individuos y aquí es vital recordar que los crímenes de lesa humanidad no prescriben, por lo que tarde o temprano la justicia alcanzará a todos y cada uno de los perpetradores de estos crímenes atroces contra los venezolanos.

 

Otro dato importante de resaltar, es que una vez que se inicia juicio ante la CPI, entran a actuar varios instrumentos legales complementarios, como órdenes de captura de Interpol (que permite la búsqueda y captura internacional) medidas de prisión preventiva para los acusados, y otros que coadyuvan a que la justicia se aplique, un ejemplo de estos, ocurrió esta misma semana con la confirmación de cadena perpetua al llamado “Carnicero de los Balcanes” que después de años prófugo y habiendo sido detenido en 2011, estaba cumpliendo prisión preventiva mientras apelaba su condena, situación que bien podría servir de ejemplo para todos los que hoy siguen cometiendo crímenes de lesa humanidad en Venezuela y se sienten intocables.

 

Y aquí otro dato destacable, de iniciarse juicio en la CPI por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela (paso que parece inminente) sería la primera vez en la historia que la CPI actúa en un país de Latinoamérica, y esto hay que decirlo con dolor y vergüenza, porque tener que llegar hasta la justicia internacional para obtener justicia para los venezolanos es un triste récord.

 

Y esto demuestra una vez más la naturaleza del régimen que padecemos hace más de 2 décadas, que ha impuesto sus leyes, sus instituciones o brazos ejecutores y sus crímenes, por lo que ni queriendo, ahora mismo en Venezuela puede hablarse de justicia en ningún caso y eso es algo que tenemos que asumir para rescatar y corregir de manera prioritaria en cualquier plan de reconstrucción, porque sin justicia no habrá país, y nuestra tragedia actual lo demuestra con dramáticos ejemplos.

 

Esta semana incluso se llegó al atropello inconcebible de que en el juicio por el asesinato de Juan Pablo Pernalete, que conmocionó y conmociona a todos desde 2017, el régimen pretende colectivizar las responsabilidades y así “negociar la justicia” como han denunciado sus propios padres, porque después de 4 años la dictadura en su intento de lavarse la cara y supuestamente demostrar que aquí si hay justicia, busca exculpar al responsable, que está identificado, individualizado y esto, es inaceptable.

 

La Justicia llega y no habrá lugar donde esconderse para siempre ni aun con todo el dinero robado del erario público, tenemos todos el compromiso y la convicción indeclinable de seguir respaldando, apoyando y acompañando a víctimas, familiares, ONG y abogados venezolanos en este proceso tan importante y trascendental para garantizar que la justicia actúe en el caso venezolano y seguir luchando sin descanso para que en Venezuela nunca más reine la impunidad. La justicia para los venezolanos es innegociable.

 

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