Justicia

9/05/2021

Por Andrés Velásquez

 

DEMOCRACIA E INSTITUCIONES

Si en Venezuela hoy contáramos con instituciones democráticas, independientes, autónomas, tal como están descritas y establecidas en nuestra Constitución y que sirvieran entre sí de equilibrio en el juego democrático, no estuviéramos asistiendo a este deterioro y degradación del país que avanza peligrosamente hacia lo que se define como un Estado fallido, colocándonos en esta devastadora situación de pérdida de valores, pérdida de la razón social del trabajo, pérdida de nuestra soberanía alimentaria y pérdida de nuestra soberanía territorial, desaparición del Poder Judicial, Poder Legislativo, Poder Electoral, Poder Moral, Banco Central, instituciones todas imprescindibles para la democracia.

Y es que hay una verdad hoy del tamaño de un templo: con instituciones de verdad, Venezuela no se encontraría en medio de este desmantelamiento total en que nos encontramos y podría ser hoy una democracia sólida, fuerte, próspera y con futuro.

Hacer este ejercicio resulta indispensable para entender hacia dónde debemos avanzar para salir de esta tragedia, porque entendiendo la importancia de contar con verdaderas instituciones, nos permite ver cuánta falta, cuánta necesidad y cuánto valor tiene vivir en un país con sólidas instituciones que funcionen de acuerdo a lo establecido en su Constitución.

Entender hoy el valor de vivir en democracia, de tener una República sana, con separación e independencia de los Poderes Públicos, es tal vez el ejercicio más útil que debemos hacer para entender la proporción de lo que hemos perdido y de lo que nos urge rescatar para reconstruir el país sobre bases sólidas y nunca más dar por sentada la libertad, la democracia, el país.

DEMOCRACIA e Instituciones

Veámoslo en sentido contrario, acorde con nuestra actual realidad política: se nos presenta un desolador panorama donde ya no existen instituciones a las que se pueda acudir, en ningún caso, todo el sistema judicial está podrido, no hay juez en Venezuela que se atreva a tomar decisiones sin antes tener la autorización de sus jefes políticos del PSUV; acudir a la Fiscalía o ante la Defensoría del Pueblo, es perder el tiempo, son organismos sin autonomía que sólo actúan bajo estrictas órdenes políticas o bajo arreglo con algún Director o funcionario corrupto.

No existe política monetaria ni anti-inflacionaria por la sencilla razón de que no existe un Banco Central de Venezuela de verdad, solo queda el edificio y también está en ruinas.

Ni hablar de un Poder Electoral autónomo, eso que establece la Constitución como un organismo imparcial y que entendemos es el árbitro electoral que debería velar por el respeto al derecho soberano de votar y elegir. Hoy el CNE ha resultado el brazo electoral del PSUV y de Maduro, por lo que no genera en los venezolanos ni una pizca de confianza a la hora de votar, por razones completamente obvias.

En Venezuela, todas las instituciones han sido asaltadas, colonizadas, demolidas, usurpadas.

La crisis de carácter político que hoy vive la nación se hubiera evitado o enfrentado si todos los venezolanos hubiésemos exigido y presionado el estricto cumplimiento y apego a la Constitución, porque así, tal vez aún tendríamos democracia, libertad, instituciones, país.

Un último ejemplo también muy gráfico es que si hoy contáramos con una Fuerza Armada verdaderamente institucional, hace rato le hubieran retirado su apoyo a esta dictadura tiránica que viola todo principio constitucional, comete delitos de lesa humanidad, tortura, roba y persigue a ciudadanos por pensar distinto y apegados a su rol institucional y constitucional ya hubiesen facilitado, ante la usurpación de Nicolás Maduro, el retorno a la democracia.

Tampoco estaríamos viendo este triste episodio de militares venezolanos como prisioneros de guerra en nuestro propio territorio, en manos de grupos armados de delincuentes que actúan a sus anchas en todo el territorio nacional.

Lamentablemente hoy nuestra Fuerza Armada Nacional fue convertida en una suerte de partido político de apoyo al régimen, apartado de sus responsabilidades constitucionales y muchos de sus oficiales, mandos medios y superiores también hoy están involucrados en dantescos casos de corrupción.

Insisto para concluir, de existir instituciones democráticas en Venezuela, que hicieran contrapeso al Ejecutivo usurpado por Maduro ya se habrían convocado elecciones presidenciales libres, justas y verificables y no estaríamos hoy padeciendo esta tiranía despiadada que destruyó las instituciones, todas y cada una, abolió la República y nos expropió el país.

Para Caraota Digital

 

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