Justicia

22/05/2021

Por: Andrés Velásquez. Dirigente Nacional de La Causa R

La corrupción y el hambre en Venezuela

La pobreza y el hambre que se vive en Venezuela, no sólo es dolorosa y humillante sino injustificable porque siendo un país petrolero, que ha recibido en 22 años la mayor cantidad de recursos de la historia no tendría que encontrase en esta alarmante y dramática situación, pero la razón es lapidaria: Venezuela ha sido saqueada por la corrupción hasta llevarla a tales niveles de miseria, que nos llevará décadas superar sus efectos devastadores en nuestra población.

Organismos como UNICEF, FAO ya han encendido las alarmas al señalar que Venezuela representa la 4ta crisis alimentaria del planeta, más de 3 millones de niños necesitan hoy asistencia humanitaria urgente y el estudio Hanke’s nos ubica encabezando la lista de los 10 países más miserables del mundo, siendo Venezuela el único país no africano que aparece en el triste mapa del hambre.

Precisamente para abordar el tema del hambre y la pobreza en Venezuela, esta semana tuve el privilegio de conversar con la Dra. Susana Raffalli, en nuestro programa de radio y considerando la importancia vital del tema tratado, consideré de alto interés reproducir en este trabajo de opinión extractos de lo conversado.

Venezuela, hambre y corrupción
Programa Contigo transmitido el 19 de mayo de 2021 por RCR 750. Con la Dra. Susana Raffalli como invitada

Iniciamos nuestra conversación con esta impactante sentencia “hoy día estamos en presencia de la generación del hambre por la gravedad de la desnutrición infantil que se vive en Venezuela, ya no se trata de la pérdida de talla y medida de nuestros niños y adolescentes sino que cuando llegamos a la pérdida de talla ya hemos perdido el desarrollo cognitivo básico, que sólo se logra durante los 2 primeros años de vida y estos son daños irreversibles” aseguró la Dra. Raffalli.

“La pérdida de libertades económicas, la pérdida de la capacidad de los venezolanos de generar sus propios ingresos a través de su fuerza de trabajo, en un pueblo tan trabajador como el venezolano, nos trajo hasta aquí, y el Estado lejos de tomar las medidas correctivas ante esta situación estimuló y permitió que unos pocos hicieran negocios millonarios importando alimentos para utilizarlos con criterios de control político” continuó la Dra. Rafalli, quien con largos años de trayectoria en el trabajo humanitario y cifras en mano, puso sobre la mesa la magnitud de nuestra tragedia.

“No hay dudas de que en Venezuela el hambre está atada inevitablemente a la corrupción, hambre y corrupción están relacionados directamente, porque es precisamente la enorme corrupción la madre de esta crisis alimentaria y humanitaria injustificable, que ha llevado a los venezolanos más vulnerables, mujeres y niñas principalmente a rematar todos sus recursos: primero sus ahorros (si los tenían) después a vender sus pertenencias, hasta llegar a trabajar a cambio de alimentos y en casos más desgarradores a prostituirse por alimentos” afirmó Rafalli con indignación y dolor.

Allí están el Plan Bolívar 2000, Mercal, PDVAL, CLAP, que fueron programas diseñados perversa y deliberadamente con fines de negocios y control político, llegando a incluir alimentos vencidos, descompuestos, de pésima calidad y cero valor nutricional. Durante décadas bandas de delincuencia organizada (cómplices y socios de la dictadura) han estado importando con sobreprecios incalculables alimentos que en otros países (Colombia, México, Turquía, etc.) eran desechados.

En 22 años, primero Chávez y luego Maduro, han estado llenándole los bolsillos a sus amigos y enchufados negociando con el hambre de los venezolanos y esto explica cómo el saqueo de los dineros públicos a pesar de su abundancia, no han servido para resolver este y otros problemas sociales.

Esta dolorosa e inaceptable realidad nos tiene que conmover a todos, pero también comprometernos a todos, porque nos toca de cerca a cada uno y es un desafío que debemos enfrentar juntos.  Cada vez que un venezolano no come, pierde el país, perdemos todos y ante esto tenemos que actuar y ¡hacerlo YA!.

Termino estas líneas con palabras de la Dra. Raffalli en nuestra conversación: “como trabajadora humanitaria cuando comencé a trabajar con Cáritas de Venezuela, me preocupaba por los que podían morir, y aprendí a pensar entonces en los que podíamos salvar, porque a pesar del foso profundo en el que estamos, en Venezuela siempre existe un venezolano con una pala para ayudar a construir”.

Hagamos nuestra esa premisa: en Venezuela cada venezolano hoy, con mucho o con poco, estamos listos para ayudar a revertir esta tragedia y reconstruir el país.

Para Caraota Digital

 

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